Hay lugares para sesiones de preboda y postboda en Málaga que son perfectos si estas buscando un sitio tranquilo dónde os sintaís cómodos pero sin dejar de ser espectaculares.
Cada sesión de fotografía de preboda y postboda en Málaga tiene su momento y su sentido, y elegir bien el lugar es la mitad del trabajo.
La preboda se hace sin vestido ni traje, con ropa cómoda y de vuestro estilo: es un paseo relajado para conoceros delante de la cámara antes del gran día, así que buscamos sitios bonitos y fáciles de recorrer. En la postboda volvéis a poneros el vestido y el traje, pero sin invitados, sin horarios y sin la tensión de la boda. Eso nos da libertad para ir más lejos, buscar paisajes espectaculares y tomarnos el tiempo que haga falta. Ahí es donde salen las fotos que de verdad sorprenden.
Todas estas localizaciones funcionan igual de bien para una sesión de preboda que para una de postboda: cambia la ropa, cambia el ambiente, pero el sitio sigue siendo espectacular. Estas son mis localizaciones favoritas de la provincia de Málaga.
Lugares para sesiones de preboda y postboda en Málaga que sin duda elegiría
Jardín Botánico-Histórico La Concepción, Málaga capital
A las afueras de la ciudad está el rincón con más vegetación de Málaga: palmeras centenarias, cascadas pequeñas y senderos umbríos que regalan una luz filtrada preciosa incluso a mediodía. Perfecto para una sesión tranquila caminando entre plantas.
Mejor franja: media mañana, justo cuando abre y todavía no hay demasiada gente.
Frigiliana
El pueblo blanco por excelencia de la Axarquía. Callejones estrechos, macetas de geranios y esa luz que rebota suave entre las paredes encaladas y favorece muchísimo el retrato, incluso en las horas centrales del día. Aparcad abajo y subid paseando: las cuestas empedradas también salen en las fotos.
Mejor franja: media tarde, cuando el sol deja de pegar de lleno y el pueblo se queda dorado.
El Torcal de Antequera
Un paisaje característico que parece de otro planeta, a 50 minutos de la capital. Con niebla o a primera hora de la mañana es directamente sobrenatural. Se recorre con comodidad por las rutas señalizadas, así que no hace falta equipo especial: unas zapatillas y ganas de caminar un rato.
Mejor franja: amanecer o atardecer, o cualquier día nublado, para evitar el contraste duro del sol sobre la roca clara.
Ardales y sus pantanos
Una de mis localizaciones favoritas, y de las menos transitadas. Los miradores sobre los embalses regalan un azul turquesa espectacular con el campo malagueño de fondo, y hay rincones de acceso sencillo donde se combinan agua, monte y olivar en un mismo encuadre. Para parejas que quieren naturaleza de verdad sin complicarse.
Mejor franja: última hora de la tarde, cuando el sol baja y el agua se vuelve dorada.
Muelle Uno y La Farola, Málaga capital
Para parejas urbanas: paseo marítimo, el faro histórico de la ciudad y el skyline con la Alcazaba al fondo. A primera hora de un domingo el muelle está prácticamente vacío y la sesión se hace con una calma que sorprende en pleno centro.
Mejor franja: amanecer, tanto por la luz como por la tranquilidad.
Dunas de Artola, Cabopino, Marbella
Las únicas dunas protegidas de la Costa del Sol, con un pinar justo detrás que permite combinar dos ambientes muy distintos —bosque y playa— en la misma sesión y sin movernos del sitio. La arena y las pasarelas de madera dan mucho juego, tanto con ropa de calle como con un vestido largo.
Mejor franja: hora dorada, cuando la arena se vuelve casi anaranjada.
Serranía de Ronda
Para quien busca paisaje grande: sierras abiertas, caminos entre encinas y ese aire de altura que hace que cualquier retrato gane. Es la localización con más carácter de la provincia, perfecta si vuestra boda fue en el interior o si simplemente os enamora la montaña.
Mejor franja: atardecer, cuando el sol baja entre las sierras y la luz se vuelve cálida.
No son excluyentes, y de hecho lo ideal es hacer las dos: preboda antes de la boda y postboda después.
La preboda sirve para conocernos y para que se os quiten los nervios de la cámara, así que cuanto más cómodos vayáis, mejor. La postboda es el capricho: la sesión sin reloj en la que exprimimos el vestido y el traje en un sitio espectacular, sin invitados, sin protocolo y sin prisa.




